La Comisión de la Verdad busca con Verdades que Liberen reconocer los impactos del conflicto armado interno en las víctimas y sus resistencias, así como las responsabilidades individuales y colectivas, como un primer paso para que, como sociedad, comprendamos y superemos nuestra historia de violencia y así evitemos repetirla.

El décimo primer Encuentro por la verdad reconoce que el secuestro es un crimen contra el amor y uno de los dolores profundos de nuestra historia de conflicto. Un crimen injustificable que cometieron todos los actores armados, principalmente las antiguas FARC-EP, y que afectó a las víctimas, a sus familias y a toda la sociedad. El reconocimiento de responsabilidades de quienes causaron este daño tiene un sentido reparador para víctimas y responsables y es un paso necesario para imaginarnos un futuro mejor en el que nunca más se violente la dignidad humana.

El secuestro es un crimen contra el amor que obligó a las familias a poner precio a sus seres queridos.
Durante la siguiente hora te vas a adentrar en uno de los reconocimientos más importantes que en Colombia debemos hacer como sociedad, ya que su atrocidad nos ha llevado a preguntarnos cuánto puede valer una vida, a traducir en términos económicos el valor simbólico de un ser querido.

Cada palabra, cifra, video e imagen reunidas en este especial buscan despertar una empatía activa que nos motive a materializar acciones en nuestra cotidianidad que aporten en la sanación de una herida que nos atraviesa a todos como país: la generada por la privación de nuestras libertades.

SECUESTRO

Parafraseando a la comisionada Marta Ruiz en el video “Recordar el secuestro: ¿cómo cerrar la herida de esta práctica en Colombia?”, Colombia vivió y ha vivido uno de los peores cuadros con el secuestro de personas. Hemos sufrido secuestros extorsivos, secuestros políticos, tomas de rehenes, secuestros masivos e incluso secuestros para aprovechamiento de conocimiento o para control territorial. Así, esta problemática se presenta como una de las más profundas heridas que deja el conflicto armado en el país, ya que afecta directamente la libertad, la dignidad, la identidad, la intimidad.
El secuestro nos cosifica, nos pone precio; nos impone el hecho de negociar la vida. Y esta imposición la hemos sufrido en Colombia miles de veces, como veremos a continuación.
Si guardáramos un día para honrar la memoria de cada una de las víctimas de este conflicto, ¡necesitaríamos más de un milenio! Y dentro de todo esto, harían falta más de cien años para no dejar por fuera de la memoria a ninguna de aquellas personas que han sufrido el secuestro.

A continuación, dediquemos unos minutos para reconocer la verdad de la cantidad de personas a quienes el conflicto armado interno les impuso esta pena.

Cifras del secuestro por sexo

Según el Centro Nacional de Memoria Histórica en Colombia hay 37.666* víctimas de secuestro.

*Víctimas totales de secuestro en la base de datos del Centro Nacional de Memoria Histórica.

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Encuentro por la verdad y la responsabilidad, Guía de Uso
En el siguiente video conocerás un tejido de voces de víctimas y responsables que construye un panorama sobre el secuestro en Colombia. Una pieza de gran ayuda para el entendimiento de estos delitos, video que puedes compartir entre tus contactos más cercanos, aquellos con quienes más valoras la compañía.
Reproducir vídeo
El secuestro en su cotidianidad, tuvo un impacto profundo en la vida de las mujeres. Ser mujer secuestrada representaba complicaciones para la higiene menstrual, riesgo de ser objeto de violencias sexuales al perder toda posibilidad de intimidad.
Aunque sea imposible volver al pasado y borrar los múltiples sufrimientos acontecidos, el presente nos brinda la oportunidad de hacer algo para reparar lo sucedido. En estas etapas ilustradas por Rowena Neme podemos identificar una ruta hacia la reparación de las víctimas, tomando como base el reconocimiento de responsabilidades por parte de quienes cometieron estos crímenes de lesa humanidad.

Existen múltiples formas de aportar a que muchas más personas reconozcan la verdad del secuestro. Aquí te dejamos algunas ideas.

Reconocimiento Secuestro 1 - Verdades que Liberen Comisión de la Verdad
Díselo al oído a alguien de entera confianza
Reconocimiento Secuestro 2 - Verdades que Liberen Comisión de la Verdad
Compártelo con tus colegas
Reconocimiento Secuestro 3 - Verdades que Liberen Comisión de la Verdad
Escríbelo a mano y léelo en voz alta
Reconocimiento Secuestro 4 - Verdades que Liberen Comisión de la Verdad
Compleméntalo con tu toque personal
Reconocimiento Secuestro 5 - Verdades que Liberen Comisión de la Verdad
Publícalo en tus perfiles en redes sociales
Reconocimiento Secuestro 6 - Verdades que Liberen Comisión de la Verdad
Identifica las emociones que genera en ti
Reconocimiento Secuestro 7 - Verdades que Liberen Comisión de la Verdad
Escucha las reacciones de aquellas personas con quienes lo compartiste
Reconocimiento Secuestro 8 - Verdades que Liberen Comisión de la Verdad
Imprímelo y ubícalo en un lugar visible
Reconocimiento Secuestro 9 - Verdades que Liberen Comisión de la Verdad
Incorpora esta verdad a tu cotidianidad para que nunca más se vuelva a repetir
Reconocer ante un país que una práctica que defendieron durante años de conflicto no tiene justificación hace un llamado a los actores que aún la siguen utilizando.

IMPACTOS DEL SECUESTRO EN LOS Y LAS SOBREVIVIENTES Y SUS FAMILIAS

El secuestro generó en la sociedad un miedo colectivo, donde cualquier persona podía ser secuestrada.
El secuestro ha impactado a las personas de diferentes maneras, dependiendo de las condiciones y características de cada una y de sus familias: condición física, emocional, lugar social. Es posible establecer unas constantes en todos los tipos de secuestro, pero también existen matices determinados por las particularidades circunstanciales, las finalidades, las temporalidades y, en especial, los desenlaces que se dieron en cada caso. En este último aspecto es importante la distinción entre víctimas directas, sobrevivientes, secuestrados desaparecidos, secuestrados asesinados y muertos en cautiverio.

Una de las mayores afectaciones del secuestro en nuestra sociedad es que ha dejado impactos profundos en múltiples sectores de la población. Un primer acercamiento a estos impactos se puede ver al considerar la edad de las víctimas de esta dolorosa experiencia: niños, jóvenes y adultos de todas las edades perdieron su libertad durante el conflicto armado.

 

Conoce la magnitud de este delito en diferentes grupos etarios:

*Víctimas de secuestro por grupos etáreos reportadas en la base de datos del Centro Nacional de Memoria Histórica.

Ahora te invitamos a dar un paso más hacia el reconocimiento y a que te dispongas a conocer otra dimensión de la verdad tras la complejidad y el dolor que ha traído el secuestro a sus víctimas. Y es que si bien se puede decir que el secuestro ha afectado a todos los sectores de la población, al acercarnos a esta dura realidad podemos identificar que esta práctica injustificada sirvió a varios fines y dejó sus huellas más marcadas en ciertos grupos ¿Te has preguntado qué sectores de la población se han visto particularmente afectados por este hecho y a qué razones puede responder esto? Pues veremos desde sus propias historias y testimonios qué hilos van apareciendo, de qué punta podemos tirar para desenmarañar la complicada y dolorosa historia detrás de este crimen.
A continuación en Verdades que Liberen, te ofrecemos la posibilidad de mirar por una grieta hacia el cautiverio y reconocer en las próximas historias —llenas de dolor, pero también de resistencia— cómo se vivieron todos estos impactos y qué magnitud tuvieron en las víctimas directas y sus familiares.

En 2001 el exministro de defensa y exconsejero de paz Guillermo Echeverri Mejía fue secuestrado por el Frente 34 de las FARC-EP junto al gobernador de Antioquia Guillermo Gaviria durante una marcha por la No Violencia que se realizaba en el municipio de Caicedo, Antioquia. Un año después, el 5 de mayo de 2002, en un fallido intento de rescate por parte de las Fuerzas Armadas fueron asesinados los dos líderes políticos pacifistas junto a ocho miembros de la Fuerza Pública en las montañas de Urrao.

Estas son las palabras de Jorge, uno de los hijos de Guillermo Echeverri, y su familia quienes por 19 años han lidiado con el dolor de su ausencia.
Las voces de los sobrevivientes del secuestro describen cómo fue el sufrimiento sobre sus cuerpos, su psiquis, el quiebre del espíritu y la vulneración de toda dignidad humana. Los secuestrados sufrieron encierro en cajas de madera, aislamiento sin poder hablar con nadie durante semanas o meses, fueron inmovilizados, amordazados, vendados o amarrados a árboles, con cuerdas o con cadenas, algunos acorralados en espacios estrechos con alambres de púa con grilletes en el cuello incluso para dormir. Las torturas, tratos crueles e intimidación llegaron hasta los simulacros de fusilamiento. La mala alimentación, la movilidad constante en marchas inhumanas, la negación de los mínimos sanitarios para cuidar la salud y la absoluta vulneración del derecho a la intimidad como el aseo personal o las necesidades fisiológicas.

El 29 de mayo de 2009 guerrilleros de la columna Teófilo Forero de las hoy extintas FARC-EP llegaron hasta la plenaria del Concejo de Garzón, Huila y sacaron a la fuerza al concejal Armando Acuña. En la acción murieron cuatro personas de la fuerza pública. Después de veinte meses de cautiverio Armando fue liberado. Hoy es diputado y se mantiene en la política, convencido de que esta es una actividad que merece ser dignificada en Colombia. Estas son algunas de sus reflexiones:

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Exposición de “Siluetas Matices del reconocimiento”, Guía de Uso.
Las víctimas directas sobrevivientes de secuestro fueron liberadas porque las familias pagaron por su rescate, o rescatadas en operativos militares, o lograron fugarse de sus captores. Todas ellas experimentaron el miedo constante a morir en medio de la selva o de un enfrentamiento, o a ser fusiladas para que no los rescataran. Adicionalmente sufrieron la angustia por sus familiares que también sufrían y que no perdían la esperanza de encontrarlos.
Una vez en libertad, las víctimas directas continuaron sufriendo las secuelas. Muchos de ellos entraron en el anonimato y continuaron un encierro voluntario o se fueron al exilio, como el caso de muchas de las víctimas de secuestro del kilómetro 18 en el Valle del Cauca, por temor a ser secuestrados de nuevo. Los secuestrados que lograron darse a la fuga, por descuido o favor de sus vigilantes o cuidadores, tuvieron que enfrentarse a la incertidumbre de lograr consumar la fuga o de ser asesinados o recapturados.

Ingrid Betancourt, a quien las FARC-EP tuvieron en cautiverio durante seis años, cuatro meses y nueve días, dice que a pesar de la tortura y la soledad a la que fue sometida, el secuestro nunca le pudo arrebatar quién quería ser. También piensa que la verdad debe prevalecer en el relato colectivo, pues la mentira es el arma de la guerra y no puede seguir sirviendo de excusa para los violentos. Estas son algunas de sus reflexiones alrededor del secuestro.

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Fragmentos de textos o narraciones orales creativas «La guerra fue, ¡la paz es!», Guía de Uso.

Los impactos del secuestro en las familias han estado en segundo plano, se desconoce o se minimiza que sus efectos continúan toda la vida, tanto para quienes fueron liberados o se fugaron del cautiverio y sus familias, pero sobre todo para las familias de los secuestrados y luego asesinados o desaparecidos. El mayor impacto ha sido la ruptura de sus proyectos de vida y en muchos casos, la imposibilidad de sanar y cerrar el ciclo del sufrimiento.
Resulta difícil dimensionar todas las dificultades y tormentos que han vivido las familias de las 37.666 víctimas de secuestro en el conflicto armado. La historia de Julio* y su familia es un ejemplo de estas, y nos permite conocer una de las aristas de todo el sufrimiento generado por el secuestro y del dolor con el que aún hoy se enfrentan a diario las familias que se vieron afectadas por esta práctica.

Julio fue secuestrado el 6 de octubre de 1989 por las FARC-EP. En un incursión a una finca los insurgentes se llevaron al agricultor y ganadero, lo montaron en una mula y lo condujeron hacia las montañas.

La mayor parte del tiempo en su cautiverio estuvo atado a un árbol.

Pasaron 87 días hasta que se produjo su liberación en el corregimiento Estados Unidos de Becerril, Cesar, porque su familia pagó más de 30 millones de pesos al Frente 41.

Tiempo después, otros 14 integrantes de la familia también fueron secuestrados por los insurgentes. Julio recuerda el asesinato de un tío, a quien afirma antes de matarlo le amarraron las manos con alambres de púas, lo mataron y le quemaron el carro.

Por estos hechos, para él aún es difícil perdonar a los responsables. Valora los reconocimientos de responsabilidades que ahora hacen los antiguos insurgentes, el cambio de nombre del partido político con el que ahora participan de la democracia, pero siente que falta mucha verdad y justicia.

Se espera que estos escenarios de reconocimientos aporten a que, como sociedad, entendamos que es necesario garantizar que crímenes sucedidos en el conflicto armado como el secuestro nunca más se repitan.
Julio fue secuestrado el 6 de octubre de 1989 por las FARC - EP. En un incursión a una finca los insurgentes se llevaron al agricultor y ganadero, lo montaron en una mula y lo condujeron hacia las montañas.
La mayor parte del tiempo en su cautiverio estuvo atado a un árbol.
Pasaron 87 días hasta que se produjo su liberación del corregimiento Estados Unidos de Becerril, Cesar, porque su familia pagó más de 30 millones de pesos al frente 41.
“El secuestro de julio me lleno de tanto miedo, que todavia tengo panico a las carreteras , me da miedo que me vayan a secuestrar, a violar o a hacer algún daño.”
Tiempo después, otros 14 integrantes de la familia también fueron secuestrados por los insurgentes. Julio recuerda el asesinato de un tío, a quien afirma antes de matarlo le amarraron las manos con alambres de púas, lo mataron y le quemaron el carro.
Por estos hechos, para él aún es difícil perdonar a los responsables. Valora los reconocimientos de responsabilidades que ahora hacen los antiguos insurgentes, el cambio de nombre del partido político con el que ahora participan de la democracia, pero siente que falta mucha verdad y justicia.
Se espera que estos escenarios de reconocimientos aporten a que, como sociedad, entendamos que es necesario garantizar que crímenes sucedidos en el conflicto armado como el secuestro nunca más se repitan.
*El nombre fue cambiado por petición de la víctima.

Tal vez cuando pienses en secuestro venga a tu cabeza rápidamente la exigencia de una recompensa por parte de los captores. Pero te has preguntado ¿quiénes fueron más susceptibles de ser víctimas de secuestro extorsivo en el conflicto armado? Es decir, aquel que le pone un precio a sus vidas y sus libertades. Pues esta modalidad afectó especialmente a empresarios, comerciantes, hacendados y ganaderos, sectores a quienes los grupos armados exigían una recompensa con el fin de financiar su actuar.

«Mi posición ahora es completamente distinta a la que tenía cuando estaba en las filas. En ese momento estaba de acuerdo, pero tampoco me hacía muchas preguntas. Todo mi argumento era que los costos de la guerra los paga el enemigo, y en esa sombrilla entraba mucho: presión para que compartieran su riqueza. La guerra revolucionaria la paga el enemigo, y el enemigo de clase».

Excomandante del ELN en espacio privado con la Comisión de la Verdad.

Se vivieron también otras modalidades de secuestro en las que las principales víctimas fueron miembros de la fuerza pública y personas con liderazgos políticos; estos últimos tanto en cargos de elección pública como a un nivel más comunitario y campesino. Frecuentemente, el secuestro de personas con estos perfiles buscaba ejercer presión y ampliar las posibilidades para exigir un intercambio humanitario entre la guerrilla y el estado colombiano. Pero si el secuestro siempre afecta dramáticamente el proyecto de vida de sus víctimas y deja una marca imborrable ¿qué afectaciones particulares crees que pudieron tener en estas personas?
Para los miembros de la fuerza pública, los impactos estuvieron relacionados con la falta de acompañamiento psicosocial, con la imposibilidad de hablar del hecho por temor a perder la carrera militar, o de renunciar a la condición de víctima porque su secuestro era parte de los riesgos normales de la actividad militar.
En el caso de los políticos y líderes comunales y campesinos, su trabajo de liderazgo se vio silenciado, golpeando profundamente la importancia que este tenía en sus proyectos de vida personales y comunitarios. Además, se generaba culpabilidad en las víctimas al justificar el secuestro en su labor de gestión pública; y fueron también estigmatizados por haber tenido y presumiblemente tener relación con grupos armados. Todo esto dejó huellas en su reputación y buen nombre, lo que generó en ellos temor a ejercer cargos públicos, además de la pérdida de relaciones con sus nichos políticos.
Adicionalmente, el secuestro se empleó con otros fines menos conocidos tales como el control territorial y el aprovechamiento de conocimiento. En ocasiones, los grupos armados hacían uso de las personas secuestradas para presionar el cese de bombardeos u operaciones militares. Y en clave de control territorial, vale la pena tener presente que el secuestro, como otras prácticas victimizantes, ha sido usado por los grupos armados ilegales como una herramienta para generar terror en las poblaciones y así ganar control territorial en sus zonas de operación. Así mismo, entre las víctimas de secuestro se encuentra un grupo de jóvenes estudiantes y profesionales, quienes fueron privados de la libertad y obligados a prestar sus servicios al interior de las filas, especialmente para las FARC-EP.

La mirada desde los territorios a la problemática del secuestro es fundamental para el reconocimiento de las afectaciones particulares vividas en diferentes regiones. Desde la Comisión se han realizado algunos ciclos de conversaciones y tú puedes ser parte de este proceso. Te invitamos a conocer más sobre los impactos del secuestro en Antioquia desde las diferentes voces convocadas a este diálogo.

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Mensajes que liberan y brindan esperanza, Guía de Uso.

En los líderes empresariales, las afectaciones superan la línea de lo personal y familiar y se ubican en esferas más colectivas, reflejadas en el desplome de sus empresas y su impacto en la economía local o regional. Una complejidad en el impacto en este sector ha sido que tenían no solo connotaciones económicas (en el caso de secuestros extorsivos) sino connotaciones políticas. En estos casos, las familias se veían enfrentadas no solo a prever sumas de dinero para el rescate sino a variables políticas sobre las que no tenían control.

En la siguiente visualización conocerás el número de secuestros por departamentos y por año, así como verás los periodos en los que se recrudeció este hecho, ¿te atreverías a explicar por qué?

Número de casos de secuestro por año y por departamento

*Víctimas de secuestro por año y departamento reportadas en la base de datos del Centro Nacional de Memoria Histórica.

En la labor de la Comisión para el reconocimiento y esclarecimiento de lo ocurrido en el conflicto ha sido central la conversación y la escucha a múltiples niveles. En la investigación sobre el secuestro ha primado una mirada amplia e histórica y la labor de escucha a víctimas y responsables siempre ha sido central. Así vamos en esta labor*:
7801
Número de entrevistas totales
868
Número de entrevistas de secuestro
*Datos Comisión de la verdad. Corte: 24 de junio de 2021.

RESISTENCIAS POR PARTE DE LAS VÍCTIMAS, DE SUS FAMILIAS Y DE LA SOCIEDAD

Los momentos de reflexión sobre lo que la libertad significa en su totalidad, como característica esencial de la voluntad humana, nos pueden llevar a re-pensar lo que vale para todas las personas el ser libres y gozar de sus libertades. Pero ¿qué sucede cuando, por alguna razón, somos privados de esas libertades? ¿Cómo podemos afrontarlo y resistirlo? Estas preguntas nos han llevado a encontrar algunas medidas de afrontamiento y resistencia que han utilizado personas privadas de sus libertades —en cautiverio y para lo cotidiano— como también sus familias, amigos y amigas.

Estas acciones se toman como la capacidad de aferrarse a la vida en medio de circunstancias adversas para la integridad personal, la esperanza de volver a su libertad, el anhelo del reencuentro con sus familiares y la voluntad de seguir en pie hasta ese momento. Esta respuesta de resistencia, de aplazamiento del dolor físico, mental y espiritual, y de adaptación a difíciles condiciones es lo que garantiza la sobrevivencia; procurar un estado de ocupación, de actividad y de utilidad, con momentos de gozo, buen humor y escuchando al exterior son cosas que facilitan este proceso.

Así pues, las víctimas, los familiares, amigos y amigas de las víctimas llevaron a cabo su afrontamiento ante los casos de secuestro, de privación de sus libertades. Actividades que los y las construían como personas y llenaban su pecho, su espíritu y su entorno de paz y lucha como acto de resistencia. Lo que evidencia el testimonio del profesor Moncayo, quien marchó más de 1000km por la liberación de su hijo:

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Exposición de floreros de la libertad «La libertad florece», Guía de Uso.
También las formas de afrontamiento fueron diferenciadas. En el caso de los militares afianzaron la pertenencia a la institución y su misión patriótica o en otros, a una comprensión mayor del conflicto y a ver otras posibilidades de vida. De igual forma para los líderes políticos, el afianzamiento de su vocación de servicio público y la intención de continuar generó respaldo por parte de sus comunidades políticas de referencia. En algunos líderes empresariales ex secuestrados pesó la determinación de revivir sus empresas, motivados no solo por el interés de recuperar su patrimonio, sino también impulsados por la responsabilidad social de reactivar la economía en su zona de influencia.
Este delito, más que ningún otro, provocó movilizaciones masivas de rechazo.
Bogotá fue epicentro de múltiples movilizaciones ciudadanas lideradas por organizaciones de la sociedad civil con el objetivo de visibilizar la problemática del secuestro en el país. De igual manera, diversas expresiones que nacieron en otras ciudades llegaron a la capital para rechazar este flagelo y en una sola voz exigir la libertad de los secuestrados.
Encuentra en este video un recuento, de la mano de la Fundación País Libre y Asfamipaz, por algunas de las manifestaciones más representativas en que millones de colombianos rechazaron el secuestro.
Más allá de los mecanismos y formas de afrontar la pérdida de libertades, también se debe tener en cuenta que en la reconstrucción del valor de estas es necesario llevar a cabo un eje central de reparación a las víctimas y a la memoria histórica. Así, la verdad se convierte en un eje dinamizador en los procesos de perdón; una verdad que libera. Por ende, la exigencia de las víctimas sucede por la necesidad de que el responsable cuente lo ocurrido y reconozca el daño hecho a las personas y a las familias afectadas.
Para llevar a cabo este proceso de perdón y liberación es necesario consolidar un espacio de la Verdad que abra la posibilidad a que se esclarezcan los hechos y que estos ayuden en la reconstrucción de una memoria histórica y colectiva. Esta aclaración de los hechos promueve el reconocimiento de las víctimas y, también, de los responsables que perpetraron estos actos de privación de sus libertades. Para las víctimas es pertinente reconocer a los presuntos responsables:

Presuntos responsables de secuestro

*Presuntos responsables de secuestro reportados en la base de datos del Centro Nacional de Memoria Histórica.

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Y tú ¿Qué sabes del secuestro? Guía de uso.

Como responsables de estos actos, la resistencia y el afrontamiento también son procesos que llevan a cabo los actores del conflicto. Dentro de estos, el papel de los excombatientes se convierte entonces en una figura con la capacidad de desactivar el odio frente a sus crímenes. Por eso, solo ellos pueden realizar ese gesto de auto sanación moral y política que muestre a las víctimas, y a la sociedad, su voluntad de arrepentimiento y reconocimiento de sus responsabilidades para así aportar a la construcción de paz. Este esfuerzo está en que dicha sanación ética, moral y política les permita comprender que el reconocer y arrepentirse trae consigo un valor intrínseco de sanación que abre la puerta e invita al perdón, a la reconciliación y a la liberación.
Para llevar a cabo este proceso de perdón y liberación es necesario consolidar un espacio de la Verdad que abra la posibilidad a que se esclarezcan los hechos y que estos ayuden en la reconstrucción de una memoria histórica y colectiva. Esta aclaración de los hechos promueve el reconocimiento de las víctimas y, también, de los responsables que perpetraron estos actos de privación de sus libertades. Para las víctimas es pertinente reconocer a los presuntos responsables:

Alan Jara, exgobernador del Meta, narra a continuación un episodio de esperanza en medio del secuestro, a partir de un acto de humanidad de sus captores, semillas que ayudarán a construir de nuevo la confianza en quienes ahora reconocen ante el país sus errores y crímenes.

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Programa de radio “Verdad con amor”, Guía de Uso.

NO REPETICIÓN

Como un espacio de re-unión y reconciliación, el perdón y la verdad se convierten en el motor de la reparación y de la liberación. ¿Por qué es necesaria la verdad para liberar? ¿Perdonar y reconocer nos ayudan a reparar y a ser libres? Para poder reconstruir el tejido social, construir paz y construirnos como sociedad son necesarios los espacios de reconocimiento y arrepentimiento. Estos son la base para la No Repetición, porque al evidenciar todos los actos, al esclarecer la verdad y los hechos perpetrados en el conflicto armado —como el secuestro— se pueden liberar las mentes y los corazones para trabajar y constituir una sociedad. Esto es fundamental hacerlo con una memoria colectiva que no incurra de nuevo en estos actos, sino que coopere para construir paz. Cuando nos sentimos coartadas o coartados de nuestras libertades, como un acto simbólico como la entrega de una memoria, perdonarnos y perdonar, re-unirnos con nuestras familias y seres cercanos es un espacio de reconciliación. La verdad y el perdón son espacios que reconcilian y liberan.
Ya que estamos próximos al final de Verdades que Liberen, es buen momento para reflexionar sobre la liberación, sobre el perdón. Es un espacio para concluir y un llamado a la acción en nuestro día a día, para pensar en qué tan libres somos en lo cotidiano. Qué tan libres son aquellas personas que nos rodean, cómo podemos liberarnos y cómo podemos perdonar.
Guillermo ‘La Chiva’ Cortés fue un reconocido periodista, político y empresario quien a sus 74 años fue secuestrado en su finca en Choachí, Cundinamarca por un comando de las FARC-EP. Durante los 205 días que duró su cautiverio llevó un diario donde escribió acerca de lo que veía y sentía, de sus esperanzas y de sus angustias. ‘La Chiva’ murió en el año 2013 sin alcanzar a ver firmado el Acuerdo de Paz.
«Es imposible olvidar lo que pasó. No podemos olvidar. Es más, estamos obligados como sociedad a recordar los horrores de una guerra que desangró a Colombia en los últimos 50 años. No podemos olvidar nosotros los familiares de los secuestrados ni ustedes como miembros de las FARC-EP, el nivel de degradación al que llegó el conflicto».

Carlos Cortés, hijo de la Chiva Cortés.

Las consideraciones de los integrantes de las antiguas guerrillas también nos aportan mucho para establecer garantías de no repetición. En el reconocimiento de sus responsabilidades y su participación en procesos de diálogo tenemos, como sociedad, una gran oportunidad para construir desde el diálogo y la reflexión.

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Tejido colectivo, simbolismos de recomposición, fortaleza y esperanza. Guía de Uso.

Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición. 2021