El séptimo Encuentro por la verdad El retorno de nuestras voces. Reconocimiento al exilio, víctimas en el exterior y población retornada reconoce la dignidad, impactos, contextos, persistencias y afrontamientos de las personas que tuvieron que salir del país en el marco del conflicto armado interno colombiano, como exiliadas o en situación de víctimas en el exterior.
La ley colombiana reconoce el desplazamiento forzado interno, pero no a quienes tuvieron que cruzar la frontera. El exilio tiene una entidad propia por todas las pérdidas y rupturas que significa, y además es la vía final común de muchas otras experiencias de violencia sufridas. La mayoría de las personas que tuvieron que exiliarse, antes pasaron por desplazamientos forzados, amenazas y en muchas ocasiones por la pérdida de seres queridos o atentados en su contra.
Las consecuencias del exilio se manifiestan en afectaciones al proyecto de vida, en una pérdida de estatus profesional y social, detrimento patrimonial, transformaciones en la identidad cultural, experiencia de discriminación y diversas afectaciones emocionales, que incluso se somatizan en la salud de las personas. Asimismo, acarrean consecuencias que complejizan y perturban las relaciones familiares y el tejido social; y a nivel colectivo, impactan el ejercicio de la participación ciudadana a través de los movimientos, los procesos colectivos y las organizaciones en Colombia. Pese a ello, la población colombiana exiliada ha demostrado recurrir a diversas estrategias individuales o colectivas para afrontar las dificultades del destierro y desarraigo, así como para continuar su trabajo por un país en paz.

LA COLOMBIA FUERA DE COLOMBIA: UNA POBLACIÓN INVISIBLE

En Colombia y el mundo poco o nada se conoce sobre la población víctima en el exterior. Su invisibilización es evidente, no sólo en la debilidad de las fuentes y el subregistro en el número de víctimas colombianas que están fuera del país bajo distintos estatus de protección (asilados políticos, refugiados, solicitantes de refugio, de protección temporal humanitaria, entre otros) o que salieron y no solicitaron protección; como el silencio y la poca verdad que les asiste sobre lo ocurrido, las causas y hechos de violencia que precedieron su exilio, y los impactos sobre su vida, familia, organizaciones, partidos políticos y comunidades.

¿Qué sabemos del exilio en Colombia?

Existen registros de exilio

en Colombia desde 1958 hasta 2020.

Según ACNUR

más de 500.000 colombianos y colombianas viven en el exterior con necesidad de protección internacional.

La Comisión de la Verdad

ha recolectado testimonios en 23 países de Europa y América entre el 2018 y lo que va del 2020.

Según los testimonios recolectados

el pico de la violencias expulsoras se presenta a partir de 1999 y en adelante. Los principales países de acogida son Canadá, Estados Unidos, México, Panamá, Costa Rica, Venezuela, Ecuador y España.

Haciendo una revisión de las cifras registradas por la Oficina en su portal público, es evidente cómo el número de refugiados colombianos en el exterior tienen un alza ostensible desde el año 2007, registrando un total de 551.744, frente a cerca de 73.000 del año inmediatamente anterior.

Principales países con mayor número de personas con necesidad de protección internacional, según ACNUR

*España no reporta cifras para el año 2007
*Ecuador no reporta cifras para los años 2014, 2015 y 2016
Gráfica realizada con los datos que reporta ACNUR sobre las personas refugiadas por país.
Según ACNUR, Ecuador y Estados Unidos son los países que han acogido en mayor medida a los colombianos que han salido del país a causa del conflicto armado.

IMPACTOS

Tanto el desplazamiento forzado (para el RUV) como el exilio (y desplazamiento para la Comisión) resultan las dos violencias más registradas por las víctimas. Tomando los otros tipos de violencia, las personas han reportado que las amenazas al derecho a la vida y la falta de protección, son una de las causas principales por las cuales han tenido que salir del país. Hechos violentos como homicidios y atentados al derecho a la vida, también tienen un lugar significativo en los reportes de la Comisión.
En cuanto a los actores armados que intervienen en el conflicto y su participación en los hechos violentos que llevaron al exilio, los testimonios recogidos por la Comisión de la Verdad reportan a los paramilitares como los principales perpetradores, seguidos de violaciones generadas por las guerrillas (FARC, ELN, EPL) y la Fuerza Pública (Ejército, Policía, Armada y Naval).
¿Qué verdades del conflicto están fuera de Colombia y quieren retornar? Érika Antequera es periodista e hija del líder político y sindical José Antequera, quien fue asesinado el 3 de marzo de 1989, cuando ella tenía 10 años. Hoy vive en España por decisión propia para criar a su hijo alejado del conflicto armado; sin embargo, sueña y trabaja desde su quehacer por un mañana para Colombia sin guerras donde haya condiciones para retornar.
El exilio se llevó consigo grandes iniciativas de líderes y activistas que lucharon por una participación democrática, por los territorios, sus habitantes y el medio ambiente. Sin embargo, muchas de estas resistencias y el legado de sus historias persisten a pesar de las dificultades y amenazas. Historias como la de Octavio son la muestra de un conflicto interno que nos ha dividido por años, incluso geográficamente.
Octavio Duque López lleva 20 años viviendo en Canadá. Se exilió en el año 2000, luego del asesinato de Eusberto Jojoa, con quien en 1980 había fundado la Asociación para el Desarrollo Campesino (ADC) en Nariño.
En 1977 comenzó su trabajo con los habitantes de las riberas del lago Guamués, mejor conocido como La Cocha, el cuerpo de agua más grande de Colombia después del lago de Tota. Para el momento del asesinato de Eusberto y el inmediato exilio de Octavio, la ADC estaba en uno de sus mejores momentos organizativos como impulsores de la Red de Reservas Naturales Privadas de la Sociedad Civil.
Tras haber decidido trabajar como una comunidad organizada y construir proyectos colectivos de vida, la ADC optó por el cooperativismo y luego por las mingas asociativas. En 1996 llegaron las primeras amenazas contra Octavio Duque.
El Guamués era el epicentro de grupos armados, narcotraficantes y terceros con intereses económicos. La ADC se convirtió en un estorbo para los fines de esos grupos. El 5 de enero de 2000, varias personas lo buscaron en la Reserva y, luego del asesinato de Eusberto, le dejaron amenazas en un casa en Pasto.
La Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional (ACDI) ofreció su apoyo para garantizarles seguridad. Desde abril de 2000, Octavio y su familia viven en Canadá.
El trabajo de la ADC continuó más discretamente, pero nunca se detuvo. Este año la asociación cumplió 40 años de existencia. Octavio descubrió su talento para pintar y tiene a toda su familia nuclear en Canadá. Su testimonio fue entregado a la Comisión de la Verdad.
Luego de años de lucha por la liberación de su hijo secuestrado, el profesor Moncayo tuvo que huir de Colombia para evitar que más tragedias violentaran la vida de su familia.
Gustavo Guillermo Moncayo Rincón, conocido como el profesor Moncayo, es un docente colombiano que realizó una marcha a pie desde su pueblo - Sandoná, Nariño - hasta la Plaza de Bolivar de Bogotá para exigir la liberación de su hijo secuestrado.
El 21 de diciembre de 1997 las FARC secuestraron a Pablo Emilio Moncayo de 19 años, cabo segundo del Ejército Nacional, y a otros 18 uniformados durante una toma guerrillera a la base militar de Patascoy, en Putumayo.
El 17 de junio de 2007 Moncayo emprendió una marcha a pie desde Sandoná hasta Bogotá. Recorrió 2.509 kilómetros durante un mes y medio.
El 1 de agosto de 2007 llegó a la Plaza de Bolívar. Allí acampó hasta el 14 de septiembre; durante este lapso continuó su petición de que se realizara el acuerdo humanitario. A pesar de que el profesor Moncayo recogió dos millones de firmas, el Congreso negó el intercambio.
El 30 de marzo de 2010, Pablo Emilio fue liberado por las FARC tras doce años secuestrado. Tenía 31 años de edad.
El profesor Moncayo hizo una nueva gira por países de Suramérica en marzo de 2011, por la liberación de los compañeros de cautiverio de su hijo y la paz de Colombia. En septiembre de ese año se conocieron las primeras amenazas contra los Moncayo.
En octubre de 2012, la familia Moncayo Cabrera se vio forzada a exiliarse.
El exilio suele estar caracterizado por una mejora en la seguridad, pero un empeoramiento de las condiciones de vida para la víctima en aspectos emocionales, familiares, profesionales, económicos y sociales.
A continuación presentamos los impactos y afectaciones que han sido narrados por las personas exiliadas y víctimas en el exterior en las entrevistas y espacios colectivos que la Comisión de la Verdad ha realizado en Colombia y en el exterior sobre el exilio.

Cada acción tiene un efecto. Haz clic en las áreas coloreadas para conocer los impactos sobre aquellas personas que han sido exiliadas.

CAUSAS Y PATRONES

Hay diferentes maneras de delimitar las etapas del exilio, partiendo de la comprensión del conflicto armado interno colombiano y el análisis de los flujos migratorios, resaltando que Colombia se ha caracterizado principalmente por ser un país expulsor.

NO REPETICIÓN

Los alicientes principales para la reconstrucción de proyectos de vida en Colombia y la recomposición de procesos sociales y políticos por parte de las víctimas que han salido forzosamente del país son la existencia de garantías de seguridad que prevengan la repetición de los hechos de violencia que forzaron las salidas, así como la existencia de una política migratoria integral de retornos, entre otras.
A continuación el comisionado Carlos Martín Beristain reflexiona sobre las distintas etapas históricas, los perfiles y los distintos tipos de violencias que motivaron y siguen ocasionando el exilio.
A continuación escucharemos algunas recomendaciones del comisionado Saúl Franco para la no repetición de estos impactos del conflicto armado.
Reconóceme es una canción creada por Roland Higuita, activista por la paz e integrante del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado. Su composición recoge las voces de un amplio conjunto de personas colombianas exiliadas y su propia experiencia en razón del conflicto armado.

A ritmo de nueva canción y con el estribillo:

Reconóceme,

soy la Colombia exiliada 

que dejó atrás tu fatiga de guerra y de vida herida.

Reconóceme,

soy la voz de la expulsión.

Esta es mi verdad contada desde las bocas borradas.

Este es mi canto sincero por volver a ti: mi casa.

Se resalta la verdad fuera del país y la experiencia del desarraigo, de la pérdida de momentos familiares y la necesidad de empezar de nuevo en otro lugar. Con la participación de dos artistas, hijos que conforman la segunda generación de exilio, la canción se alza como un testimonio colectivo de las vivencias de quienes tuvieron que salir forzosamente para salvar su vida.
Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición. 2020